Una marca emergente adaptó un remolque con paneles de biocompuesto y percheros de aluminio reciclado, montando en noventa minutos. Al reducir piezas un 30%, disminuyeron errores y sumaron espejos solares. Las ventas subieron con citas agendadas, y la reutilización de módulos superó cinco activaciones sin pérdida estética.
Una cooperativa diseñó mesas plegables numeradas, toldos reparables y señalética retornable. Lograron separar orgánicos para compost y enviaron madera a un segundo uso en escuelas. Los clientes valoraron transparencia con tableros de impacto visibles. El modelo escaló a barrios vecinos sin furgonetas adicionales gracias a bicicletas de carga.
Un proyecto cultural llevó lectura a espacios públicos con módulos hexagonales ligeros. Ajustaban configuración con voluntarios en quince minutos, creando sombra y asientos. Los códigos QR vinculaban a catálogos abiertos. La rotación de títulos se decidió con encuestas en sitio, mejorando relevancia y fidelizando a familias y docentes.





